La psicoterapia para mi es un proceso de autoconocimiento, descubrimiento de los propios recursos y de comprensión y reeducación de los viejos patrones.

Poder acompañar a otro ser humano en su camino de transformación y sanación resulta para mí un privilegio, y me maravillo cada vez que alguien encuentra una respuesta creativa a sus penas y aflicciones.

En mi práctica clínica me he encontrado cara a cara con el dolor del alma, aquella que desgarra y atrapa, que nos impide vivir, y muchas veces me he preguntado qué puedo hacer yo frente a un hecho que no se puede cambiar, ¿cómo ayudo a ese otro ser humano que me pide ayuda?. Esta pregunta me llevó a conocer y aprender diversas miradas terapéuticas, y la respuesta que encontré fue que no soy yo quien sana al otro, yo solo me transformo en un puente que le permite al otro encontrarse consigo mismo y con sus propios recursos creativos y sanadores, por lo tanto la resolución de una terapia siempre es para mi un acto asombroso y de renacimiento.