Los Rostros de la Mujer Sagrada: LA MUJER SALVAJE

Artículos Carolina Narea July 12, 2013

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Los Rostros de la Mujer Sagrada: LA MUJER SALVAJE

Se le apretaba el estómago y oprimía el pecho cada vez que se acercaba a su lugar de trabajo, como una alarma interna, que algo quería advertirle pero de la cual ella casi no se daba cuenta, o más bien no se quería dar cuenta y menos hacer caso. Era la energía de su mujer salvaje que le hablaba a través de su cuerpo, advirtiéndole que ese trabajo, a ella, no le hacía bien.

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Diana. Susan Seddon

Tiempo después, en el espacio de la terapia, ella tomó conciencia de esas señales de su cuerpo y de la importancia de aquella sabiduría que residía en lo más profundo de ella misma y que le mostraba lo que le hacía bien, lo que le hacía mal y comprendió lo importante que hubiera sido haberles hecho caso a tiempo.

Toda mujer lleva dentro de sí la energía de la mujer salvaje. Aquella que nos permite comunicarnos con lo más primitivo dentro de nosotras, con nuestra sabiduría instintiva y con aquella enorme vitalidad de nuestra naturaleza femenina. Tomar conciencia y conectarnos con ella nos ayudará a  ser mujeres más plenas e íntegras.

Te invito a conocerla y así, cuando la necesites, sepas el camino de regreso a tu propio  instinto.

¿Cómo es la energía de la Mujer Salvaje?

A través de un relato de la mitología india, el de la diosa Kali, podemos conocer las principales características del arquetipo de la mujer salvaje. Kali encarna los poderes primordiales de la naturaleza: el poder de creación y el de destrucción. Como diosa creadora genera mundos, los mantiene y los absorbe, en un ciclo incesante de apertura y cierre.

Tal como la diosa Kali, como portadora del poder creador de la naturaleza, la mujer salvaje nos conecta con aquella parte humana salvaje y ancestral, nuestro aspecto más visceral y emotivo que como tal nos trae mucha fuerza vital, creatividad y goce.

Por su fuerza primigenia, cuando este arquetipo se propone una meta lucha por ella y es capaz de persistir a pesar de los obstáculos que puedan surgir. En el ámbito laboral, se expresa como defensora de ideales y de causas humanitarias que pueden no tener un valor comercial pero sí emocional, dado que su interés primordial viene dictado por su fuero más interno.

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Diosa Kali

La mujer salvaje vive su sexualidad como un acto recreativo  que ella disfruta y explora sin asociarlo a sentimientos profundos.  En cuanto a sus relaciones de pareja, ella las vive desde un lugar de amistad,  compañerismo e igualdad. Sin embargo, por mucho cariño que tenga a su pareja, no está dispuesta a tranzar su libertad por nada ni por nadie, por esto para este arquetipo la construcción de familia es algo secundario. Cuando es madre, la mujer salvaje fomenta la autonomía y ayuda a desarrollar las potencialidades de sus hijos. Es muy activa y le encanta que ellos se desenvuelvan independientemente, pero si alguien trata de dañarlos, puede transformarse en una feroz defensora.
La mujer salvaje se despierta cuando se toma conciencia de que se es hija de Gaia, es decir, cuando se siente correr por la venas la energía de la naturaleza, como una fuerza creadora y destructora a la vez.

¿Dónde encontrarla? ¿Dónde sentirla?

La energía de este arquetipo se encuentra cuando se exploran los propios instintos, el lado animal que toda mujer tiene dentro. Por ello, cuando se conecta con esa energía, lo primero con que entra en contacto la mujer es con su cuerpo. Lo descubre, lo habita, se siente viva dentro de él.

Las actividades como la danza, el sexo gozado, el disfrute de los sentidos, es decir, todo aquello que devuelva a la mujer al contacto con su propio cuerpo le ayudará a encontrar y sentir su propia energía salvaje.

¿Qué aporta la energía salvaje a la vida de una Mujer?

Conectarnos con el arquetipo de la mujer salvaje nos permitirá por una parte, disponer  de una energía potente que nos dará mucha fuerza vital, intensidad y pasión. Además,  podremos tomar conciencia de nuestra sabiduría corporal que sabe qué nos hace bien y qué nos hace mal y podremos ser leales y respetuosas de ella.

Habitar nuestro cuerpo nos permitirá  vivir sanamente nuestras emociones, las podremos hacer fluir, por muy intensas que éstas sean. Por ejemplo, si sentimos rabia pero estamos desconectadas de la sensación  corporal, no tomaremos conciencia de esa emoción, no le podremos dar cauce, la emoción no fluirá  hasta que explotará en nosotras  como un volcán, dañándonos a nosotras mismas y a quienes nos rodean.

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Diosa Hawaina Pele. Arthur Johnson

¿Cuáles son los aspectos negativos de la energía de la Mujer Salvaje?

Volvamos al relato de Kali. Decíamos que es la Diosa que encarna los poderes fundamentales de la naturaleza. Como vimos, representa el poder de la creación, pero  también la energía de la destrucción.  En su aspecto destructor, Kali es la diosa sedienta de sangre, cruel y pavorosa, adornada con un collar de cabezas cortadas, que siembra la destrucción y la muerte con el fin de crear.

Al igual que la diosa Kali, la energía de la mujer salvaje, que nace de los instintos más primitivos de una mujer, puede entregarle una fuerza increíble e inagotable, pero si ésta queda fuera de control los resultados pueden ser devastadores.  Esto se puede observar en mujeres que sacan fuerza de flaqueza para enfrentar las adversidades de la vida, pero esa misma fuerza que les permitió sobrevivir y superar los obstáculos, si es desbordada y sin conciencia, es decir, si no recupera su cauce, puede ser profundamente destructiva tanto para la mujer como para las personas que las rodean.

Energía salvaje pero con cauce y conciencia

¿Cómo evitar que esta fuerza quede fuera de control? Primero, habitando nuestro cuerpo para conocerla y conectarnos con ella. Luego “sacándola fuera” a través de alguna forma creativa que le dé cauce… puede ser hablando, escribiendo, danzando, en fin, cada mujer que se conecte con su sabiduría instintiva sabrá cómo hacerlo…

Toda mujer lleva dentro de sí la energía de la mujer salvaje. Está ahí, permanece latente y actúa desde las propias profundidades  de nuestra psique femenina. No lo olvidemos, Y, cada vez que la necesitemos, recorramos el camino de regreso a nuestro propio instinto.